

Y un día dijo adiós. El jujeño anunció su retiro luego de 21 años de carrera y siete títulos con la banda en el pecho, esa banda que siempre amó y honró.
El último gran ídolo de River dejó “oficialmente” el fútbol. Quizás no sea de la manera que él hubiera soñado, en el verde césped del Monumental, alzando sus manos al aire y con 60 mil gargantas coreando su nombre. Un triste anuncio mediante un “tweet” para dar la noticia. Poca cosa para semejante monstruo.
No fue como él lo hubiera soñado, ni como nosotros lo hubiéramos soñado. Parece que todo lo que nos dio Ariel no fue suficiente. Siempre nos quedamos con las ganas de ver un quiebre de cintura más, materia en la que dio cátedra, con una gambeta, con una vaselina más. Y es que nunca nos vamos a cansar del Burrito, ni de sus goles ni de su amor por este club.
La gente que ama al fútbol, y sobre todo quienes amamos estos colores, van a recordarlo por siempre. Fue de esos que trascienden las camisetas, los colores, los países, y eso solo está reservado para unos pocos.
Por ese amor, por esa picardía, por esa magia, por esa gambeta, por tu quiebre de cintura tan hermoso, por esa vaselina, por ese fútbol, Ariel, sos eterno. Gracias, gracias y más gracias, ídolo, genio, maestro…Ortega.